¿GRAND DÉPART PAYS BASQUE?

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¿GRAND DÉPART PAYS BASQUE?

         ¿Gran Salida del Tour de Francia desde el País Vasco? Gran Mentira, diría yo. Quienes se han ocupado desde hace tiempo de negociar con la empresa privada, con ánimo de lucro, que organiza y gestiona la Vuelta Ciclista a Francia, el TOUR, a los que les han aportado más de 12 millones de euros del erario público, es decir, del dinero que nos vemos obligados a entregar a las Diputaciones, se han cuidado, muy mucho, de que la afamada carrera no pise ni un centímetro del suelo de la Nafarroa peninsular, que es el territorio histórico vasco mayor de los siete que lo componen, mayor que el conjunto de las tres que componen la actual Comunidad Autónoma conocida como la CAV y mayor que todo el resto de Euskal Herria.

 

         No fuera que los mandamases vigilantes de Madrid y París fueran a pensar que se trataba del Sur de Euskal Herria, quitándole protagonismo al Gobierno de la CAV. No, tenía que quedar claro que en todo esto los navarros no pintaban nada, que se trataba de una iniciativa de eso que PNV y PSE-PSOE decidieron en 1978 llamar “Euskadi”, no la del Zazpiak Bat sabiniano, sino la del Hirurak Bat de los Caballeritos de Azkoitia, compatible con “sentirse cómodos en España”.

 

         Y para que nadie se llamase a engaño, en los gráficos de la carrera que aparecían sobre las vistas panorámicas ofrecidas por ETB, aparecía claramente el contorno del mapa, no el de la Euskadi Osoa que milagrosamente aparece en el Eguraldia televisivo, sino el tri-provincial que podemos ver en cualquier comisaría de la Ertzaintza, el de la CAV. Gráficos, por cierto, en los que resaltaba la ausencia del euskera, incluso en los toponímicos de las poblaciones del recorrido. Preciosas vistas aéreas del Guggenheim, San Juan de Gaztelugatxe, etc.; de Nafarroa, ni un árbol, aunque las vistas de Castro Urdiales han sido reiteradas. El presentador del Teleberri de esta noche, al referirse a que los ciclistas estaban atravesando la “muga”, anunciaba: “El Tour abandona ya Euskal Herria”. ¡Qué barbaridad!

 

         Escribe La Vanguardia sobre “El gran escaparate del nuevo País Vasco”, cuando hace referencia al museo Guggenheim, al que califica de “emblema”. ¿Nuevo País Vasco? ¿Hemos conseguido, por fin, recuperar la libertad nacional, la independencia que teníamos como Reino de Nafarroa hasta que fuimos invadidos y sometidos por los reinos y repúblicas de nuestro entorno? ¿O quizás, sin enterarnos, hemos conseguido sacudirnos el yugo del capitalismo y nos hemos dotado de una liberadora estructura socialista? Añaden que “es la gran apuesta de las instituciones vascas para proyectar al mundo la nueva imagen de Euskadi”. ¿Nueva imagen? ¿Qué ha cambiado? Terminan comentando que “cruzan el Bidasoa para adentrarse en el País Vasco francés”. ¿Venían los ciclistas, acaso, del País Vasco español? O vasco francés o vasco español, el viejo trabalenguas que nos hacíamos de niños: ¿se puede ser la misma cosa, vasco, pero una veces español y otras francés, pero nunca vasco solamente; es lo que nos viene del fatídico Tratado de los Pirineos, cuando España y Francia se repartieron, en 1659, nuestro territorio.

 

         Pero esto también escribe La Vanguardia:

 

                   “Es una apuesta expresiva del modelo político posibilista por el que ha apostado el nacionalismo vasco institucional: Pretende trasladar una imagen de país y ensalzar un territorio moderno y próspero, aunque evitando reivindicaciones que puedan llevar a un choque de trenes”. Más claro, el agua.

 

         Todo el mundo ha visto miles de ikurriñas y bastantes de Nafarroa, muy bien. Pero ¿qué mensaje le dan a los televidentes europeos? ¿Le comunican que somos una nación invadida, ocupada, dividida, oprimida y sometida a la que, por la fuerza, se le impide recuperar su independencia o ejercer el derecho internacional a autodeterminarse? ¿O simplemente se quedan enamorados de la vistosidad y vivos colores de ambas bicrucíferas, la ikurriña y la de las cadenas? Es cierto que algunas ikurriñas lucían el lema de “Basques decide” (los vascos deciden). ¿Deciden qué? ¿Los finales de etapa? Si todo lo que anhelan sus promotores es su derecho a decidir, pues vale, es en sí una cosa buena, pero si lo que se desea es aprovechar el escaparate del Tour para reclamar la libertad nacional, la independencia, lo que se necesitan son grandes carteles donde lisa y llanamente se ponga la palabra INDEPENDENTZIA, que será entendida por propios y extraños, dejándose de las recurrentes ambigüedades del “decidir” de las gentes, mayoritariamente de buena voluntad, de Gure Esku Dago. Y es, precisamente, la reivindicación que se ha echado en falta en todo este espectáculo deportivo- comercial. No he visto una sola pintada, una sola pancarta con esta, sencilla y clara, reivindicación: INDEPENDENTZIA.

 

         Recuerda El País que el parangón del Tour, la Vuelta a España, dejó de pasar por el sur de nuestro país en 1978, “debido a las algaradas y las amenazas del terrorismo”, volviendo a pasar 33 años después, en 2011. Fueron años de chinchetas, clavos, maderos y bombas. Pero el cambio de rumbo, el de los 180 grados, posibilitó el regreso de la Vuelta española. Estos días, no obstante, también ha habido en torno a la Vuelta francesa, algunas manifestaciones de protesta, como las de Oyartzun y Jaizkibel con sus chinchetas, los jóvenes del alto de Murga con sus cadenas, los vecinos de Urdaibai con sus carteles anti segundo Guggenheim o la pintada sobre el asfalto calificativa sobre España.

 

         Pero la realidad política se impone, tal como manifestaba esta misma mañana en Radio Euskadi la parlamentaria de VOX en Gasteiz: “Somos una Región, dentro de un País, que es España”. No sería un modelo muy diferente que el que propone la dirección del PNV de Ortuzar y Urkullu, aunque no sea compartido por muchos de sus votantes: “Somos una Comunidad Autónoma, dentro de un Estado, que es España”. No es de extrañar, por tanto, que el PNV le esté urgiendo al Gobierno español la creación de una Macro-Región Atlántica y la participación activa de las naciones sin Estado…¿no sería más propio de un Partido Nacionalista la reivindicación de un Estado propio?

 

         ¿Y qué pretende EHBILDU? Parece que su destino en lo universal consiste en acudir a Madrid, a participar en las instituciones españolas, no a reclamar la devolución de nuestra soberanía, la independencia, sino a ayudar al Gobierno español, al PSOE antivasco que nos la niegan, para que no le quite el poder otro Partido también antivasco, el PP, con el apoyo de VOX, que parece que es el único malo de la película. ¡Quién te ha visto y quién te ve.

 

         Begirale

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GEHIEN IRAKURRI

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