ESTATUTO O ESTATUS … ¿ESA ES LA CUESTION?

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ESTATUTO O ESTATUS … 

¿ESA ES LA CUESTION?

         No se trata de remedar a Shakespeare, sino de escarbar un poco en esa falsa diferencia entre ambos términos que algunos políticos utilizan en su habitual mareo de la perdiz, intentando sustituir el rancio “estatuto” por un supuestamente nuevo, renovado y progresista “estatus”.

         En realidad, “estatus” significa, según el Diccionario de la RAE, “estado de una cosa, dentro de un marco de referencia”, es decir, nada. Si damos un salto atrás hasta un 25 de Octubre de 2011, cinco días después de que ETA aceptara el cambio de rumbo y anunciara el cese definitivo de su actividad armada, podemos encontrar, en la edición del CORREO, jugosas noticias:

          El entonces presidente del PNV, Urkullu, se había reunido con la plana mayor de su Partido en la Casa de Juntas de Gernika para hacer su celebración particular del Díaz del Estatuto, pues se habían negado a participar en el acto convocado por el ya entonces lehendakari Patxi López, puesto que el PSE-EE (PSOE), su ahora socio y compañero de viaje, les había arrebatado el Gobierno de la CAV con la ayuda del PP. Urkullu se comprometió a que “En 2015, su Partido refrendaría en las Cortes Generales un acuerdo constituyente para la nueva Euskadi en paz y libertad”. “Un nuevo estatus político para 2015”, repetía. Trece años después, en 2024, Urkullu se ha marchado, sin dar la mínima explicación por su incumplido compromiso, compungido quizás por el desaire que le ha hecho su Partido.

          Quizás lo más grave, para un abertzale al menos, es que defendió que “El encaje del pueblo vasco en los estados español y francés, así como en el nuevo proyecto europeo, sigue pendiente de solución”. Ni reclamación de reunificación territorial, ni exigencia de soberanía para su Patria, ni Estado propio, ni nada por el estilo. Solamente petición de un acomodo de los territorios de su País, desmembrados en tres partes, en el seno amoroso de los Estados español y francés, sus conquistadores y dominadores. Estoy convencido de que muchísimos de sus votantes, al menos de entre los de siempre, se sentirán defraudados al escuchar cosas semejantes, pero como por otra parte oyen hablar a sus dirigentes de “reconocimiento como nación”, “compromiso para conquistar la soberanía”, “una nación europea” y cosas similares, se sienten confusos. Son simples fuegos de artificio, salsas para acompañar a ese mareo de la perdiz que citaba al inicio.

          Regresando ahora a tiempos más recientes, nos topamos con los debates de la investidura para nuevo lehendakari de la CAV, que no de Euskadi. Y se podía esperar que los supuestamente herederos políticos de Herri Batasuna, la Coalición EHBILDU, mantuvieran sus reivindicaciones tradicionales, la Independencia y el Socialismo, la consecución o recuperación de un Estado propio. En realidad son muy cuidadosos y respetuosos con la terminología, porque no hablan de “Euskadi” para referirse a la CAV, sino que dicen “en los tres territorios”, así como envían fraternales saludos a Nafarroa y a Iparralde.

          En los citados debates de investidura, Otxandiano manifestó: “¿Cuándo he negado que soy independentista?” y “No tengo ningún inconveniente en decir que soy independentista, que quiero la independencia de Euskal Herria”, añadiendo “mis obsesiones identitarias y nacionalistas son las del PNV” y “en esta legislatura vamos a afrontar el debate del estatus político”. Muy bien, se confiesa independentista a nivel personal, como hacen muchos líderes del PNV. Pero a la hora de la verdad, cuando toca exponer las metas, los objetivos, de su formación política, eso no aparece negro sobre blanco como suele decirse. EHBILDU utiliza las mismas artimañas que el PNV para marear, también, la perdiz ante sus votantes, pues en sus programas políticos no aparecen ni la Reunificación, ni la Independencia de un Estado propio, además de la reivindicación de una sociedad Socialista como correspondería a su autocalificación de Izquierda Abertzale. A la hora de la verdad, en su discurso en la primera hora del debate de investidura, se limita a hablarnos de los dos ejes, el reconocimiento de la identidad nacional de Euskadi y la necesidad de superar las políticas neo-liberales. Lo primero es, exactamente, lo que dice el PNV y lo segundo se queda ahí, entre las nubes. A miles de sus seguidores les ocurre como a otros tantos del PNV, que navegan en un mar de confusión, porque algunas cosas que escuchan a sus dirigentes les suenan bien, pero no acaban de reconocer su sentimiento independentista en los planteamientos ni en la praxis de sus formaciones políticas.

          Hoy mismo, en Radio Euskadi, Otxandiano decía que “Tenemos un Estatuto castrado, mutilado…”. Y si no estuviera castrado ni mutilado, ¿sería un Estatuto una solución aceptable para EHBILDU? Añadía que hay que hacer un diagnóstico y después establecer los pasos necesarios para llegar a la solución de los problemas encontrados. ¿Dónde está ese diagnóstico y donde la táctica, los pasos a dar, que lógicamente dependerán de la estrategia, de las metas a alcanzar establecidas? ¿Qué pasa, analizando de menos a más, con ese Villaverde de Trucíos bizkaino en manos de Cantabria, ese Trebiño alabes bajo la autoridad de Burgos, esos territorios vascos peninsulares separados en CAV y CFN bajo el dominio colonial de España, esos otros continentales sometidos a Francia que no disponen ni siquiera de una estructura autonómica como le prometen a Córcega? Sin un Estado propio, con su idioma nacional en retroceso, con el sentimiento identitario y el anhelo independentista de capa caída, con una cada vez mayor apatía frente a la explotación capitalista… ¿Qué perspectivas, qué propuestas al respecto presenta la Izquierda Abertzale otegiana?

         Repite Otxandiano que “somos un partido abertzale y el PNV también”. Ya no importan las diferencias en estrategia, tanto en lo político como en lo social, tener metas independentistas o autonomistas, buscar la recuperación de un Estado Vasco o conformarnos con un cómodo encaje en los estados español y francés, anhelar una estructura social socialista o sentirnos cómodos en el sistema capitalista. ¡Quién te ha visto y quién te ve, Izquierda Abertzale Oficial! Está muy claro que la cuestión no es entre Estatuto o Estatus, como unos y otros pretenden hacernos creer, sino en que ambos Partidos abertzales, PNV y EHBILDU, digan claramente qué desean como objetivos para nuestra Nación vasca y que vías proponen para alcanzarlos. Entonces elegiremos.

Begirale

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