Los fraudes que esconde el llamado Gobierno del cambio en Nafarroa Garaia

Borroka soziala

Muchos son los proyectos que acechan a nuestra comunidad; proyectos que por un lado siguen respondiendo a parámetros de rentabilidad económica y, por otro, definen de manera bastante clara a quienes ahora gestionan el gobierno de Nafarroa. Parámetros de rentabilidad económica y desarrollo, el único punto importante para quienes solo ven la sociedad y la entienden desde el capitalismo, sus valores intrínsecos y la imperiosa necesidad de crecer de manera ilimitada; aunque el planeta sea finito, al igual que sus recursos. Valores que ahora hacen suyos quienes forman parte del gobierno denominado “del cambio”, siendo aún más sangrante en el caso de quienes hicieron bandera de las legítimas e históricas luchas contra esos proyectos y que ahora abandonan; haciendo lo mismo con los movimientos sociales que las mantienen aún vivas.

Las luchas contra Itoitz, el TAV u otras como la implantación desmesurada de infraestructuras eólicas, han sido abandonadas o debidamente olvidadas; ninguneándolas en favor del Canal de Navarra, negociando a espaldas de los intereses populares un nuevo convenio con el gobierno español para seguir construyendo la deficitaria y faraónica línea de Tren de Alta Velocidad, o la siembra indiscriminada de aerogeneradores saturando los paisajes de Erribera, Tafalla y Lizarraldea con estructuras que provocan severas –y a veces, irreversibles- consecuencias negativas sobre la naturaleza, los paisajes y la afección a la avifauna. 

La lucha contra el TAV -por todo lo que significa de desastre ecológico, despilfarro económico y endeudamiento de nuestros dineros- ha sido denunciando y lo sigue siendo por quienes certeramente entienden como prioritaria y necesaria esa lucha. Personas y colectivos que ahora asisten estupefactos al espectáculo que supone que el gobierno del “cambio” celebre el nuevo convenio para seguir construyendo ese monstruo; así como que partidos y coaliciones que hasta ahora han mostrado su oposición a estas infraestructuras delirantes, las saluden y bendigan en la actualidad. El proyecto de TAV es el mismo a pesar del obligado y sibilino maquillaje. ¿Cuál es, si no, el nuevo proyecto ferroviario en el que se basa el actual convenio? ¿Nos encontramos, de nuevo, ante una situación como la de la autovía del Leitzaran donde se quiere vender como victoria política lo que no es más que una derrota o, cuando menos, una componenda de graves consecuencias?

Hace escasos días se homenajeaba a Iñaki, miembro de “Solidari@s con Itoitz”, tras su desgraciado fallecimiento recientemente. Este homenaje se celebraba mientras el Gobierno apostaba públicamente por el Canal de Navarra dando absolutamente por amortizadas todas las luchas populares y desobedientes de las últimas décadas. Ignorando, intencionadamente, cualquier tipo de aportaciones que no provengan de organismos oficiales (NILSA, INTIA…), este gobierno ha llegado a la conclusión de la “necesidad” imperiosa de la construcción de la segunda fase del Canal.

De forma sorprendente, para los nuevos gestores de las más altas instituciones forales , la tristemente famosa ladera izquierda del pantano de Itoitz ya reposa de forma inamovible. La falta de seguridad de los pueblos, aguas debajo de la presa, ha sido dada por buena en pro de una supuesta “agua de boca” de calidad para la ribera navarra; cuando existen opciones mucho más sostenibles y, a futuro, convenientes incluso para la propia regeneración del agua del Ebro y sus principales afluentes. Un buen ejemplo de esto último es la propuesta defendida por la Fundación Ura Nueva Cultura del Agua, que el gobierno dice haber tenido en cuenta, pero que jamás viene a explicar con datos concretos de por qué se considera inapropiada y se descarta.

El trato a los colectivos contrarios a la ampliación del Canal merece un punto y aparte. Varios colectivos populares y ecologistas han tenido oportunidad de reunirse con algunos parlamentarios de partidos que apoyan al actual gobierno navarro. Pese a haberles hecho llegar distintas aportaciones técnicas respecto a las nefastas consecuencias futuras, tanto económicas como medioambientales –ya conocidas en la ampliación de la primera fase en su tramo por la zona de Tafallaldea- para las zonas de la Ribera adonde se pretende llevar esta vez la ampliación, estos colectivos han debido enterarse de las intenciones gubernamentales a través de vías indirectas y nunca en propia boca del ejecutivo navarro. Además, esta información publicada, se ha ofrecido sesgada de forma importante y así vienen a denunciarlo algunos grupos ecologistas, como es el caso de Sustrai Erakuntza. Por lo tanto, ¿Gobierno del cambio o apuesta en formas y contenidos por los mismos métodos?

Otro tanto sobre el tercero de los temas antes nombrados: las eólicas. La propuesta de construcción de nuevos parques eólicos en Nafarroa sigue adelante a pesar de que estos y sus concesiones no cumplen ni la propia ley del gobierno foral; como así se lo han hecho saber colectivos sociales y vecinales de las zonas afectadas. Siguen adelante sin haberse llevado a cabo ningún estudio de necesidades y, si las hubiere, proponer la potenciación de parques ya existentes o sustituirlos por otros más eficaces. Sin embargo, mantienen el proyecto sin apostar por  la reducción del consumo cambiando hábitos, insistiendo en la obsesión por el “crecimiento” continuo. Apuestan por las renovables pero no como alternativa real a combustibles fósiles, importación energética o electrificación, sino como un complemento especulativo más. Y para ello, poco importa saturar los paisajes de Erribera, Tafalla, y Lizarraldea con aerogeneradores si con ello se abunda en el sacrosanto concepto capitalista del crecimiento.  Y hay quienes antes peleaban contra todo esto, pero ahora lo apoyan desde el gobierno y lo venden como energía verde igual que hicieran los anteriores inquilinos e inquilinas de la Diputación. Igual o peor; podríamos decir sin margen de equivocación. 

Desde nuestro punto de vista y proponiendo en este artículo exclusivamente estos tres ejemplos -por desgracia hay muchos más-, creemos en la necesidad de construir una alternativa popular que deseche estos y otros muchos proyectos, y lo hacemos desde un claro concepto anticapitalista. Estos proyectos son sólo necesarios desde el prisma del desmesurado crecimiento y el consumo inconsciente de recursos limitados. Nosotros apostamos por otros puntos de vista radicalmente distintos que nos lleven hacia una sociedad respetuosa con la tierra y donde los recursos admisiblemente susceptibles de ser tomados de la naturaleza sin esquilmarla, estén al alcance de todas las personas. Y es por ello que, desde nuestros propios orígenes ideológicos de izquierda transformadora y luchadora; por que amamos nuestra tierra y la defendemos; porque reclamamos querer ser libres de ataduras obligadas con otros proyectos nacionales cuando sabemos lo que somos; por todo ello, consideramos que es hora de organizarse para dar forma a un nuevo proyecto político que recoja este espíritu. Debemos además denunciar esas supuestas oposiciones al actual sistema capitalista –ahora gestionado por el cuatripartito navarro- que se acaban diluyendo en cuanto se atisba un mínimo de poder. Es hora de la Unidad Popular. Herritar Batasunaren garaia da.

 

  Israel, Konrado e Isi; integrantes de Herritar Batasuna.

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