DOS MANIFESTACIONES EN BILBO: ¿SOLO POR CEUTA?

Dos de Septiembre, dos manifestaciones en el Arenal bilbaíno, con carácter diametralmente opuesto. La primera, convocada por la Federación Española de municipios y provincias, apoyada por PP y VOX, numerosa, de entre un millar y varios miles según la ideología de la prensa informante, frente al Ayuntamiento, con participantes mayoritariamente de edad, con toda la parafernalia típica de la derecha españolista: Banderas españolas, himno español en los altavoces, gritos de ¡Viva España!...Lo de siempre. Motivo, apoyo a Ceuta (a sus colonos) en su Día de Ceuta.

 

La otra, frente al Arriaga, convocada por G.K.S. y secundada por otras fuerzas de izquierda,menos numerosa y con participantes mayoritariamente jóvenes, que después se desplazó hacia el Ayuntamiento convirtiéndose en una contramanifestación de la primera.

 

Banderas antifascistas, feministas, ikurriñas y simplemente rojas. Llamaban la atención algunas ikurriñas que se enarbolaban junto a las rojas, o viceversa, portadas por personas que aparentemente iban en el mismo grupo. ¿Militantes de organizaciones tradicionalmente anacionales como G.K.S., mostrando también ikurriñas como gesto de acercamiento a sentimientos nacionales vascos o quizás jóvenes abertzales de ERNAI (Sortu) que no querían aparentar ser menos rojos que los anteriores? Quien lo sabe…

 

El lema de las pancartas, “Contra el fascismo y el racismo” o “Fuera fascistas de nuestros barrios”. Eso está muy bien, clamar contra el fascismo, el totalitarismo, el militarismo, el capitalismo, el racismo, la ocupación militar…también contra la enfermedad, la pobreza, la desigualdad y tantas cosas que son malas para los seres humanos. Pero quedarse ahí, en la pura soflama, en las grandes declaraciones, es hacer trampa social y políticamente, si no se concretan y se denuncian las injusticias concretas que afectan a nuestros prójimos, compatriotas o no y se comprometen a luchar contra los verdaderos enemigos de su clase social y de las naciones oprimidas, prioritariamente la suya propia, Euskal Herria.

 

No se ha oído un solo grito o leído una sola pancarta contra el imperialismo y su consecuencia el colonialismo. No se ha denunciado que Ceuta fue invadida, conquistada militarmente y colonizada por Portugal en 1415 y después traspasada a España en 1640. Tampoco que Melilla fue también arrebatada a Marruecos, por las armas, en 1497, de manos de las tropas de los “reyes católicos” y que por tanto ambas ciudades son parte de Marruecos y España la potencia colonial que los ocupa, somete y explota. Esos mismos monarcas de Castilla y Aragón que unos pocos años más tarde, en el 1512, invadieron militarmente lo que quedaba en libertad del antiguo Reino de Nabarra, la Nafarroa Alta, tras haber invadido y conquistado con sus españolísimas tropas los territorios occidentales de ese reino, Araba, Gipuzkoa, etc., de la mano de Alfonso VIII en el 1200, continuando la tarea de Alfonso VI de Castilla, quien en  1072, invadió y se apoderó de gran parte de Bizkaia, como la zona costera de las Encartaciones y el Valle de Mena, después la Rioja en 1076, partes entonces del citado Reino de Nabarra. Para rematar la tarea de siglos atrás, las tropas franquistas volvieron a “reconquistar” (que no quiere decir en este caso “liberar” sino “volver a conquistar”) esta parte de nuestro País en 1937.

 

No les importa todo lo anterior, al parecer, ni que nuestra nación continúe sometida y privada de su independencia desde hace siglos, a quienes toda su preocupación es proclamar que son más comunistas que nadie, que hicieron desaparecer el calificativo de ABERTZALEAK del nombre de aquella organización de estudiantes, “Ikasle Abertzaleak”, porque posiblemente les resultaba demasiado “nacional” el concepto y son más de revolución al estilo de Trotsky o de Rosa Luxemburgo. En su órgano informativo, GEDAR, que comienza su escrito haciendo referencia a “los Ayuntamientos de toda España”, califican a Marruecos, Estados Unidos e Israel, de “Estados coloniales”. De España, ni palabra, a pesar de que colonizó medio mundo en América, Asia, Oceanía y África, además de mantener colonizadas a varias pequeñas naciones en la actualidad, como Catalunya, Galiza (y otras…), además de Ceuta, Melilla y a todo el sur de nuestra propia Nación Vasca.

 

Y con todos estos antecedentes de invasiones militares, ocupaciones, sometimientos, robo de territorios y colonizaciones mantenidas durante siglos, no se les ocurre a algunos más que clamar contra el fascismo y el racismo, sin la más mínima referencia a esta dramática situación de esta parte de nuestra Euskal Herria, atreviéndose a hacer una definición respecto a quienes son nuestros enemigos, afirmando que “son los que promueven y protegen políticas criminales contra los inmigrantes, etc., etc.“ ¿Solo esos?

 

Para colmo, los dos grandes Partidos PNV y EHBILDU, de orígenes nacionalistas

 vascos y abertzales, cada vez se sienten más cómodos en Madrid, centrando sus esfuerzos en “frenar a la ultraderecha”. El primero de ellos ya optó en su día por una situación estatutaria dentro de la estructura regional española, separadas las Vascongadas (a las que llamó Euskadi) de Nafarroa y priorizando el manejo de las competencias otorgadas y la gestión permitida de los recursos económicos, ya que renunció a la independencia política “sintiéndose cómodos en España, con tal de que les reconozcan como nación”, como decía su anterior líder Andoni Ortuzar.

 

Los segundos, los de EHBILDU, acabaron por aceptar, en boca de su líder Arnaldo Otegi, la actual división administrativa, el actual estatus de dependencia de España conocido como autonomía, como “pasos hacia…” ¿Hacia qué? Afirmaba Otegi el 23 de Marzo del 2024, que “negaba que su formación haya renunciado a sus objetivos independentistas, aunque las diferentes etapas políticas (así las llamaba él) ofrezcan mayor o menor protagonismo a cuestiones concretas”. Añadía que “conseguir una República Vasca es una carrera de fondo o una sucesión por etapas…”, confesando que “buscan la independencia pero sin prisas ni ansiedad”. Faltaría más, pues solo llevamos seis siglos ocupados y privados de la independencia; total un par de siglos más, ¿qué son para Otegi?

 

Pero es fácil entender esta obsesión por evitar que la ultraderecha llegue al poder en España, pues se temen que les ilegalicen y les dejen fuera del campo de la política institucional, sin cargos públicos que ocupar, después de la serie de maniobras que han tenido que realizar para que los poderes judiciales españoles les permitan su actual modus vivendi:

Renegar de Herri Batasuna, abandonar a los presos, cambio drástico de rumbo del trasatlántico abertzale, claudicación política en los estatutos de SORTU y en la línea estratégica de EHBILDU, etc.

 

Hoy mismo hemos podido ver en ETB cómo el portavoz parlamentario de EHBILDU, Pello Otxandiano, le decía al Lehendakari Pradales que “Hay suelos para grandes acuerdos…”. No olvidemos la afirmación de Arnaldo Otegi de que “la solución está en un Estado plurinacional”, cosa que ya se lo reclamaba a Sánchez el 21 de Octubre de 2025.

 

También al líder del PSE_EE (PSOE), Eneko Andueza, proponiendo “que dejemos de la lado la cuestión nacional…”, la vasca claro y no la española, porque él, a pesar de ser vasco, es profundamente españolista.

 

¿Contra el fascismo, contra el autoritarismo? Claro que sí, pero también contra la injusticia, la invasión armada, la ocupación y la colonización de los Pueblos y de sus territorios. Por la recuperación de la INDEPENDENCIA de las naciones invadidas y colonizadas por España, entre ellas la nuestra, Euskal Herria, paso previo imprescindible para enfrentarnos nosotros al capitalismo y conseguir establecer una estructura social justa, el SOCIALISMO.

 

Begirale

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