12- El papel geopolítico de España ante EE.UU, la OTAN y América Latina.

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12- El papel geopolítico de España

ante EE.UU, la OTAN y América Latina.

          1.- 40 años de subordinación española.

         España era una pieza de cierta importancia en el tablero geoestratégico occidental, ya que podía actuar de plataforma de suministro y de repliegue en el caso de producirse una agresión soviética en Europa central. Además, en los años inmediatamente anteriores a la muerte de Franco se produjeron varios conflictos, algunos relacionados entre sí, que aumentaron el valor geoestratégico de España para Washington 

         Los norteamericanos se centraron en la necesidad de garantizar su acceso a las bases militares situadas en territorio español. Para ello, desarrollaron una estrecha relación con el régimen de Franco a la vez que procuraban invertir en el futuro a través de la figura de Juan Carlos de Borbón, política que finalmente limitaría sus posibilidades de realizar una contribución importante a la transición a la democracia en España.

         La OTAN, el abandono de la tradicional neutralidad española y una integración muy subalterna en la UE marcaron la política exterior de Felipe González.

         OTAN: de “entrada no” a “entrada sí”

         Felipe González  ofreció a los españoles un referéndum con trampa que intentase aplacar el anti-americanismo imperante.

         2.- De la Hispanidad a Euro-América.

         El vínculo entre España y la América hispano-parlante quedó deteriorado por el ingreso español en OTAN y UE. España perdió capacidad para establecer tratados bilaterales con los países hispanoamericanos, pues todas sus relaciones internacionales debían ser en clave multilateral. Además, recursos que se destinaban a la cooperación y desarrollo, fueron desviados a los fondos comunitarios europeos.

         Las “políticas de ajuste” de la Unión Europea contribuyeron a limitar las posibles relaciones económicas con el Nuevo Mundo. Y tenían preferencia los acuerdos comunitarios europeos, en ninguno de los cuales figuraba Hispanoamérica.

         España escogió jugar el papel de “agente europeo” infiltrado en dicho espacio, El objetivo no era consolidar un bloque hispánico, sino utilizarlo como baza negociadora para consolidarse en el bloque europeo.

         Se marcaron distancias con Cuba, Nicaragua y Venezuela.

         En los años 90, las relaciones de España con la América Latina derivaron hacia un carácter económico, sin visión ideológica ni geoestratégica. Se buscaba exportar el capitalismo español (especialmente el bancario, energético y turístico), dándole la posibilidad de formar multinacionales.

         Otra perspectiva con la que España comenzó a mirar las Américas es la de la OTAN. González estaba empeñado en trasladar a la región la lógica de la Guerra Fría, la óptica preferida por los EEUU. Sin embargo, la dialéctica del Oeste contra el Este era ajena a una zona que se movía en la dialéctica del Norte contra el Sur. Y España se creía parte del Norte.

         Las relaciones españolas estaban monitorizadas por los norteamericanos. Un informe de Kissinger culpaba de la inestabilidad en Centro-América a la colonización española, omitiendo las posteriores acciones desestabilizadoras anglo-americanas. El interés de EEUU era avivar la “hispanofobia” para que no calase la “yanquifobia”.

         España, al igual que la UE y sus Estados miembros, deberá seguir una política de diversificación asimétrica entre EEUU y China, evitando caer en iniciativas frentistas que puedan resucitar un orden internacional bipolar y reduzcan todavía más su autonomía estratégica. Los valores e intereses españoles estarán más cercanos a los de Washington que a los de Pekín.

         3.- Treinta años después de 1992.

         Tras el impulso que supuso la conmemoración del Quinto Centenario, el modelo de articulación geopolítica con Latinoamérica presenta claros signos de desgaste.

         El modelo correspondió a una visión del mundo “posguerra fría” en la que Europa estaba llamada a ser uno de los poderes centrales y que, sobre todo, no preveía el papel hegemónico que actualmente ha alcanzado China en América Latina, tanto a nivel político como económico, y que está reforzado por la complicidad que Pekín tiene con los gobiernos de la región.

         4.- Geopolítica de las élites españolas en América Latina.

         Las élites españolas han intentado ser parte importante del sistema de dominación que se extendía en el continente y  se han creído con el derecho de ser de los primeros en el reparto de beneficios posibles. Hablan de puente entre Europa y América, arrogándose una posición privilegiada en la carrera por explotar los enormes recursos naturales y abrir esos espacios a las empresas españolas.

         La postura oficial: España desempeña un papel esencial en el diseño de la política de la Unión Europea hacia América Latina y el Caribe como promotora de la integración y el multilateralismo en respuesta a la nueva realidad internacional

         5.- Ambiciones neocoloniales de la ultraderecha.

         La “Estrategia de Acción Política de España” parte de una supuesta conjunción de valores, intereses y prioridades. Se propone capitalizar sus vínculos históricos, humanos, económicos, políticos y de solidaridad con todos los países latinoamericanos para reforzar su presencia y contribuir activamente al desarrollo de la región. Es decir: recolonizar los países con otros instrumentos y por otras vías.

Coordinadora Estatal Contra la OTAN y las Bases

Euskal Herriko Fronte AntiInperialista

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