Nuevo gaztetxe en Iruñea

Comunicados

En mayo de 2007 jóvenes de Iruñerria tomaron la decisión de conquistar un espacio autogestionado. Okuparon el Palacio de Marqués de Rozalejo, abandonado desde hacía varios años por la propiedad privada y los poderes públicos. Después de intensas horas de resistencia, el desalojo se saldó con más de 40 detenidxs.

Ha llovido mucho desde entonces, lxs jóvenes ya no somos tan jóvenes y hemos dado paso a nuevas generaciones rebeldes. La crisis ha golpeado de lleno a la clase trabajadora y especialmente a la juventud, nuestras condiciones de vida se han visto deterioradas considerablemente. Pero a pesar de estos obstáculos, muchas han sido las luchas que hemos encendido durante este tiempo, y fruto de ello es la situación política actual: hemos logrado desplazar a la derecha española de gran parte de sus instituciones. No obstante, a pesar del cambio apreciado, las necesidades por las cuales hoy hace diez años se okupó Marqués de Rozalejo, siguen aún vigentes.

No tener Gaztetxe mientras se construyen hoteles de lujo es injusto. No tener Gaztetxe mientras construyen el Tren de Alta Velocidad es injusto. No tener Gaztetxe mientras decenas de edificios públicos permanecen en desuso o en abandono es injusto. Por eso hoy, 10 años después de que se okupara, hemos tomado el relevo de nuestrxs antecesores y hemos vuelto a abrir las puertas. Más de 20 años son que el edifico está cerrado, en continuo deterioro, pudriéndose, mientras las necesidades más básicas de las personas siguen sin cubrirse. Con este acto se quiere poner fin a la hipocresía y demostrar que podemos dar respuestas efectivas y rápidas a nuestros problemas.

Como vecinas luchamos contra el modelo que el capitalismo ha planificado en este barrio, luchamos contra el modelo de los intereses especulativos, luchamos contra un modelo de barrio pensado para el turista, para el consumidor y para la banca. Un modelo donde prima el negocio sobre el vecindario. Un modelo donde se impulsan franquicias de multinacionales, viviendas de lujo mientras los alquileres suben, terrazas privadas que ocupan la calle. Un modelo donde las cámaras vigilan cada paso que das, se persigue todo rastro de reivindicación y donde la juventud no tiene otra opción que sentarse en una bajera o en un bar. Con este acto contribuimos a cambiar el modelo de barrio desde la raíz. Liberamos un espacio muerto y lo devolvemos a la vida. Lo arrancamos de las manos de la especulación y lo ponemos en las manos del poder popular del vecindario.

Las puertas de Rozalejo vuelven a estar abiertas a todo el vecindario, a todos los colectivos populares del barrio y de la ciudad que lo necesitan, a todas aquellas personas que quieren contribuir a construir el cambio social desde los cimientos. Ha llegado la hora de resolver problemas reales desde la autogestión y para el barrio.

Entre todxs, todo!


Autogestioaz Herri Boterea eraiki!