A 102 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE: RESPETARON MIENTRAS TEMIERON

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A 102 AÑOS DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE: RESPETARON MIENTRAS TEMIERON

          Jon Mendiolea


          El 7 de noviembre es la fecha del acontecimiento, que se considera el comienzo de la Revolución de Octubre. La toma del antiguo Palacio de Invierno de los Zares. Y, como sabréis, la razón para llamar a una revolución ocurrida en noviembre revolución de octubre es el cambio en el calendario oficial ruso de la época. Aunque el nuevo calendario estaba en vigor, no estaba arraigado en el pueblo y, por ello, la gente llamó a aquel proceso revolucionario Revolución de Octubre y ese es el nombre que ha llegado hasta nosotros.

          Todo esto, por supuesto, no es demasiado importante. Porque las fechas para limitar los hechos históricos suelen ser convencionales. En cualquier caso, la revolución a la que llamamos de octubre es un hito importante en la lucha contra la opresión y la explotación, en la lucha por la emancipación humana. Por el gran salto cualitativo que supuso en esta lucha histórica y, en consecuencia, una fuente de enseñanzas para los revolucionarios .

          Una de ella aparece en el título de este documento. Para expresarla hemos usado una frase que aparece en un uno de los versos de Txirrita sobre la guerra de Cuba: errespetua guardatu zuten beldur ziraden artean, respetaron mientras temieron. Su significado es claro: todas las concesiones que los opresores hacen a los oprimidos son el resultado del miedo de aquellos a la rebelión de estos últimos. Cuando ese miedo se desvanece o se debilita, los primero recuperan su arrogancia y se acaban las concesiones.. Como nos muestra una larga experiencia histórica. A la que se pueden agregar el movimiento de los chalecos amarillos, así como a los recientes levantamientos populares en Ecuador y Chile.


          Esto es aún más cierto si un sistema de explotación, como el sistema capitalista actual, ha llegado a su momento de declive. Es decir, ha llegado a una situación histórica en la que las relaciones de explotación vigentes de ser factores de desarrollo de las fuerzas productivas han pasado a ser obstáculos para ese desarrollo. Porque la única base material para las concesiones a los explotados es el desarrollo de las fuerzas productivas que caben dentro del sistema social. En otras palabras, si es posible usando el mismo trabajo y sin desestabilizar el sistema, producir una tarta mas grande, es posible también darles un trozo mayor a las clases trabajadoras. Ahora bien,

          La época del capitalismo decadente es, por lo tanto, también la del fracaso del reformismo. No es casualidad que la Gran Revolución de Octubre fuese resultado de la vergonzosa traición cometida por los reformistas durante la Primera Guerra Mundial. En efecto, la revolución del Imperio de los zares en 1917 fue resultado del declive del capitalismo. Como lo fueron todas las revoluciones del siglo XX (China, Vietnam, Cuba ...).

          Y como todos los movimientos revolucionarios desarrollados en el mismo período (Irlanda, País Vasco, El Salvador, ...), incluso si estuvieron lejos de tomar el poder estatal. Porque en todos estos casos fue después de que el reformismo fracasase miserablemente que las amplias masas trabajadoras tomaron un camino revolucionario. El fracaso histórico del capitalismo es, por lo tanto, también un fracaso de quienes desean reformarlo o superarlo gradualmente.

          En cambio, los reformistas de hoy en día afirman que es la revolución socialista la que ha fracasado. Sin embargo, el único apoyo empírico para esta tesis consiste en, por un lado, las sombras de estas revoluciones y, por otro, en la restauración del capitalismo, de una forma u otra, en los países donde tuvieron lugar las mismas.

          Pero si se eliminan los clichés y las calumnias de la ideología burguesa, la verdad histórica nos muestra que las luces han sido más que las sombras. Por otro lado, la existencia de retrocesos en un proceso histórico complejo no es especialmente sorprendente. Las revoluciones burguesa también los tuvieron. Además, en la revolución socialista no se trata cambiar una forma de explotación por otra. Sino de eliminar para siempre todas las formas de explotación. Es normal, entonces, que este proceso sea particularmente difícil. Con todo esto en mente, se puede decir que los "anticapitalistas" que subestiman los logros de la Revolución de Octubre y las demás del siglo XX son simplemente anticapitalistas de nombre.

          Y en cualquier caso, el fracaso del reformismo es mucho mayor. De hecho, ¿qué reformas, qué cambios socio-económicos, a favor de los trabajadores, han logrado los reformistas desde 1989? Esta periodo ha sido una era perdida para los trabajadores del mundo. ¿Y qué hay del progreso realizado en el período anterior? Ya sabéis, el estado de bienestar, la des colonización, debilitamiento del racismo, el feminismo ... No es nada difícil demostrar que todos estos logros fueron el resultado del miedo que infundía a la burguesía la anteriormente mencionada enorme ola revolucionaria que se levanto en 1917.


          La Unión Soviética fue pionera en el desarrollo de los servicios públicos universales y gratuitos (salud, educación, etc.) que actualmente nos están recortando. Fue, también, el primer estado en el que los trabajadores consiguieron vacaciones pagadas, licencia pagada por enfermedad, una semana laboral de 35 horas y otros derechos similares. Por esta razón, los estados imperialistas se vieron obligados a aceptar derechos similares. Por miedo a la revolución socialista.


          El efecto de este miedo, sin embargo, no se limita al campo socio-económico. Lo mismo puede decirse de los derechos de las mujeres. Los países socialistas llevaban décadas implementando medidas exitosas, aunque insuficientes, para alcanzar la igualdad real entre hombres y mujeres, cuando algunos estados capitalistas comenzaron a incorporar esta cuestión en sus agendas políticas. Por miedo a que surgiese un feminismo revolucionario de clase.

          Los ejemplos anteriores son ejemplos de la "amenaza del buen ejemplo". En otras palabras, los estados capitalistas imitaron las medidas tomadas por los estados socialistas, por temor a que los trabajadores pensasen que el socialismo podía ser una buena idea. Pero esta no fue la única forma en la que la Revolución de Octubre ayudo a promover reformas en los países capitalistas. Porque esta revolución también hizo surgir un gran movimiento revolucionario internacional, el cual fue una fuerza global importante en la lucha contra la opresión y la explotación. Es decir, este movimiento fue la principal fuerza de lucha contra la opresión de las mujeres, en poner límites a explotación de los trabajadores, el colonialismo, el racismo, etc. La burguesía para hacerle frente utilizó, además de represión brutal, las concesiones a algunos sectores de los oprimidos.


           Por el contrario, cuando la energía de la gran ola de 1917 comenzó a disiparse (debido a la fricción generada por los diferentes tipos de revisionismo), el reformismo también comenzó a perder fuerza. Y cuando esa ola debilitada se deshizo al chocar contra el muro del imperialismo, que aún seguía en pie, los opresores comenzaron un feroz contraataque contra las conquistas de los pueblos trabajadores. Los reformistas, por su parte, no solo pudieron no contrarrestar esto, sino que colaboraron con la burguesía en ese ataque. Debilitando la resistencia de los trabajadores, mediante los venenos del gradualismo, pacifismo, democratismo y legalismo. Presentando al estado capitalista como un "estado de todos los ciudadanos", protector del bien común frente al capital. Criminalizando las formas de lucha que atemorizaban al capital. En definitiva, haciendo desaparecer la revolución, la superación del capitalismo, de la imaginación colectiva de los trabajadores. Y por si todo esto no fuera suficiente, se convirtieron en los bomberos del estado burgués participando en sus gobiernos, firmando pactos sociales etc. Esta es la historia resumida de las hazañas reformistas desde la década de 1970. Desde el euro comunismo y los partidos verdes hasta el populismo de izquierda de hoy. Desde los partidos "comunistas" de Francia, Italia y España hasta los actuales Podemos, Die Link, Szyriza, Sortu y similares.


          Los hechos históricos, por lo tanto, nos dejan bastante claro que los capitalistas guardaban el respeto a quienes temían. Y, en consecuencia, el fracaso del reformismo también. Con lo que queda claro que el reformismo ha sido el parásito de la revolución o el perro fiel de la reacción burguesa, y nada más. Sin embargo, en el enrevesado mundo del capitalismo decadente, los reformistas nos piden cuentas a los que abogamos por la revolución, porque, según dicen, nos olvidamos de los problemas cotidianos, los desempleados, los trabajadores que viven en precariedad, etc.


          La respuesta a esto es fácil: la mejor ayuda que se puede dar a los sectores más explotados y oprimidos de la clase trabajadora es ayudarles a construir un movimiento revolucionario. Esto es mucho más efectivo que cualquier chorrada reformista (carta de derechos sociales, un gobierno de izquierda ...). Y no solo por ser la única solución a largo plazo. Sino también porqué solo un movimiento revolucionario fuerte puede arrancarle a la burguesía logros a corto plazo. Una larga experiencia desde 1917 lo demuestra.

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