RESPONDIENDO A KOLITZA

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RESPONDIENDO A KOLITZA

 

En la Publicación Obrera “GEDAR” he leído tu artículo titulado “PLEBISCITOS DEL CAPITAL: ¿LA LEGISLATURA DE LA REFORMA?”. Coincido contigo en la mayoría de las cuestiones que comentas en él, y me resultan muy interesantes las reflexiones generales que  planteas en su introducción, esto es, las funciónes de alienación, control  y legitimación que cumple la “pluralidad de partidos” en la dictadura parlamentaria burguesa, ya que, en mi opinión, las dejas al descubierto de manera magistral.

Sin embargo, no es ese el motivo que me lleva a escribirte, sino mi desacuerdo con algunas de las afirmaciones que haces en la segunda parte de tu escrito, más concretamente en relación con la campaña a favor de la abstención que varias organizaciones de la Izquierda Independentista Revolucionaria hemos llevado adelante.

Para centrar mejor mi respuesta, transcribo aquí tus palabras:

“En lo que respecta a Euskal Herria, hay varias cuestiones importantes que subrayar:

En primer lugar no puede pasarse por alto que el planteamiento de una  campaña por la abstención activa, promovido por algunos grupos a los que no les falta razón, ha sido un fracaso. En realidad era una profecía auto-cumplida. La participación ha subido muy notoriamente tanto en la CAV como en Nafarroa, como era de esperar con una narrativa tan ‘antifascista’ promovida por todos los partidos del bloque de la reforma progresista en dos territorios tan sensibles a este tema. No deberían de promoverse campañas públicas que sabes que vas a perder de antemano, y menos en esta situación en la que los dirigentes de EHBildu necesitan no equivocarse en algo y que sus críticos se equivoquen para reforzar su perfil político de dirigentes burócratas ante sus bases. Lo digo desde el respeto: quienes han impulsado la campaña pública por la abstención activa tendrán que reflexionar sobre las consecuencias tácticas que supone para todos que haya supuesto un fracaso.”

En primer lugar, quiero mostrarte mi extrañeza por tu análisis superficial ante el que considero un tema tan importante. Sinceramente, en modo alguno esperaba eso de ti. Es evidente que la campaña a favor de la abstención que Herritar Batasuna y otros grupos y organizaciones socialistas revolucionarias (Boltxe, Euskal Herriak Askatasuna, Auzolan, Sare Antifaxista,…) hemos promovido, ha supuesto un fracaso, sí, pero cuantitativo. Nadie puede negarlo: al pueblo trabajador vasco le hemos pedido su abstención activa y revolucionaria y, en lugar de ello, tanto las y los trabajadores, como otros sectores populares, han acudido masivamente a las urnas. Vamos, que no nos ha hecho caso y han votado a EHBildu, en contra de lo que le pedíamos. Punto.

No obstante, creo que es un error de calado limitar únicamente a eso toda la valoración política de la campaña a favor de la abstención activa y revolucionaria. En la teoría revolucionaria, se distingue con claridad entre la cantidad y la calidad, lo cuantitativo y lo cualitativo, siendo que siempre se le da prioridad a los factores cualitativos, pues son estos los que siempre determinan los aspectos cuantitativos que aparecen en la superficie de los fenómenos. En la lucha revolucionaria, la calidad es la que genera la cantidad. Pero la cantidad, por el contrario, nunca genera por sí misma ni de manera automática la calidad. Desde 1848, en toda la historia de los movimientos comunistas revolucionarios nos encontramos con innumerables ejemplos que corroboran esta afirmación. De ahí, pues, la necesidad de la organización revolucionaria de vanguardia, así como la importancia, cualitativa y determinante, de la teoría del comunismo científico.

Por consiguiente, estaba claro de antemano que la campaña a favor de la abstención activa y revolucionaria llegara a calar en las masas proletarias de Euskal Herria, y menos todavía que consiguiese una incidencia cuantitativa notoria. Era prácticamente imposible que la clase trabajadora se abstuviese masivamente en contra de todo el sistema parlamentario burgués y, especialmente, contra los representantes del reformismo españolista (Unidas/Podemos) y el reformismo autonomista (EHBildu). ¿Por qué? Tú mismo lo explicas perfectamente:

“En los regímenes pluripartidistas los partidos son igualmente partidos estatales, agentes del estado, pagados y promovidos por el estado, aunque como contenido del estado está toda la estructura de partidos, y no un partido único. Con ello refuerzan la imagen de pluralidad del régimen de poder constituido y lo fortalecen culturalmente, lo que ha llegado a nuestros días definido como democracia (que se usa meramente como sinónimo de pluripartidismo); mientras que la pluralidad política, en términos reales, siempre queda limitada a las opciones ideológicas admitidas por el orden oligárquico departidos del régimen. Para aquellas opciones ideológicas y racionales que o bien son ilegales, o bien son sometidas a una estrecha vigilancia y persecución social, política y cultural, no hay libertad política ninguna. Dichas opciones proscritas y fuera del pacto social, de entre las cuales la más universalmente proscrita en toda la geopolítica internacional actuales la opción por la revolución socialista del proletariado, se mantienen en estado latente hasta que el régimen de poder constituido no  responde ni es efectivo ya a la coyuntura social y económica real, o bien porque se da un cambio de gran envergadura en el modelo  internacional de acumulación de capital (y por consiguiente en los regímenes de poder constituidos sobre ese modelo), o bien porque sobreviene una grave crisis social, guerras, escasez y/o crisis del trabajo que permiten la emergencia de grandes partidos de masas de carácter proletario”.

Explicas ejemplarmente cómo dentro del Sistema Capitalista, y bajo la dominación burguesa, los movimientos revolucionarios del proletariado suelen encontrarse en una situación latente, máxime en una nación conquistada, colonizada y sometida como Euskalerria. En nuestro caso, dichos factores son más evidentes si cabe, a consecuencia de la ocupación militar imperialista.

Por eso me resulta incomprensible tu afirmación: No deberían de promoverse campañas públicas que sabes que vas a perder de antemano”. Si todos los movimientos revolucionarios que nos han precedido hubiesen aplicado este razonamiento tan preocupante, probablemente hubiéramos visto pocas revoluciones. En la lucha de clases las batallas no las elegimos nosotras.

En lo que se refiere al factor cualitativo, creo que la campaña a favor de la abstención activa y revolucionaria, la cual no ha terminado todavía, en modo alguno ha sido un fracaso, sino todo lo contrario. Para las revolucionarias, en una situación tan difícil y asfixiante como la presente, esta campaña ha conseguido que un sector pequeño pero a la vez significativo haya resistido a todas las presiones y no se haya rendido. Y que en esta situación de plebiscito del Capital, en nuestro caso, además, totalmente españolista, no haya querido participar.

Pero no solamente eso, sino también explicar de manera clara y  mediante un razonamiento político  su posición abstencionista, a pesar de ser absolutamente minoritaria. He ahí la base de granito y acero del futuro Movimiento Socialista Revolucionario Vasco de Liberación Nacional. Es por ello que no estamos ante una derrota, sino ante una victoria estratégica. Y que un teórico comunista revolucionario como tú no comente ese hecho me resulta extraño y preocupante, lo cual me ha llevado a escribirte esta contestación.

La Izquierda Independentista Revolucionaria, en esta campaña a favor del a abstención, se ha presentado como un agente político que, a pesar de haber conseguido un resultado muy escaso, desde el punto de vista cualitativo ha sido significativo, sobre todo en Nafarroa Garaia, donde ha sido realmente decisivo. Y es ahí, precisamente, donde viertes, en mi opinión, tu segunda afirmación preocupante:

“En segundo lugar, EH Bildu ha dejado de sacar una diputada en Nafarroa por un puñado de votos, precisamente el puñado de votos que ha perdido por prepotencia, chulería y agresividad en la legislatura a laque con tan gran falta de criterio denominan ‘cambio’. Como siempre, los ideólogos demócratas de Sortu, que echaron la culpa del fracaso de Lizarra Garazi al PNV (cuando para el PNV fue un éxito y para ellos fue un fracaso), nos echarán la culpa a nosotros. Pues sí, probablemente nosotros, o mejor, nuestra abstención, es la causa, y vosotros los responsables y únicos damnificados. Bel Pozueta no irá al congreso por vuestra arrogancia y prepotencia, esos son hechos evidentes. La aritmética anda muy justa para vosotros en Nafarroa para todo tipo de comicios, así que lo del cambio de actitud con los sectores comunistas y socialistas de la base militante es como para pensárselo.”

Me dejas perplejo. Creo que la mayoría de quienes en Nafarroa Garaia nos hemos abstenido, no hemos llevado adelante esa decisión únicamente por las maneras de proceder de EHBildu, Sortu, ERNAI y LAB, sino sobre todo por su línea estratégica reformista y autonomista. Y Bel Pozueta es, en efecto, el ejemplo paradigmático de ese reformismo, apoliticismo, autonomismo, buenismo y colaboracionismo. Por no citar a Eneko Compains…
De tu escrito parece desprenderse que si la socialdemocracia autonomista se hubiera “portado mejor”, Bel Pozueta estaría camino de Madrid, y que lo único que le pide la Izquierda Independentista Revolucionaria es “un cambio de actitud y comportamiento hacia los sectores comunistas y socialistas de la base militante”. Y eso no es verdad.
La Izquierda Independentista Revolucionaria no le pide nada a la socialdemocracia autonomista, dado que es en vano pedirles nada, y ello porque desde el año 2009 ya anunció públicamente, y sin dejar lugar a la duda, su apuesta inequívoca por una estrategia reformista. En este sentido, nuestra campaña ha consistido en denunciar, mediante la razón y acción políticas, esa deriva, degeneración y podredumbre, a la vez que preparar, organizar y construir la alternativa revolucionaria para alcanzar el objetivo de la Revolución Socialista Vasca, con el Estado Socialista Vasco en el horizonte.
Estas son las diferencias que tengo contigo. Creo que la campaña por la abstención activa y revolucionaria ha servido para situar a toda la Izquierda Independentista Revolucionaria en la misma dirección, alrededor de una acción política militante y simbólica, y en contra de todas las presiones reformistas favorables al sistema. Porque, en tu opinión, ¿qué teníamos que haber hecho en estas elecciones, callarnos? ¿No haber hecho campaña? ¿Dejarle todo el espacio político al reformismo autonomista, sin plantearle siquiera un contrapeso crítico y revolucionario a su espectacular subida electoral? Tú mismo afirmas en tu escrito que te has abstenido. ¿Acaso no se deberían explicar las razones políticas y estratégicas de esa abstención, públicamente, con pelos y señales, durante el periodo electoral? ¿Por qué? Sinceramente, no lo entiendo.
Mis discrepancias con algunas de las cuestiones que señalo de tu escrito no solapan de ninguna manera nuestro acuerdo en muchas otras. Los dos nos consideramos comunistas revolucionarios euskaldunes, y ambos deseamos la Revolución Socialista para Euskalerria y el resto del mundo. Estamos a favor de la independencia política del proletariado. Tenemos, por tanto, una amplia coincidencia estratégica. Y como tú has solicitado, yo he reflexionado sobre las consecuencias tácticas que esta campaña a favor de la abstención ha conllevado, y creo que hemos acertado al conseguir dejar al descubierto y subrayar las diferencias entre el reformismo autonomista y el movimiento revolucionario en Euskalerria.
Un abrazo, de corazón. Nos veremos en la lucha. Cuídate, y adelante.
                                                                                                             
Mikel Erro.

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