EL CARRO Y LOS BUEYES, REVOLUCIÓN EN VASCONIA.

Hace unos 1600 años el pueblo vasco, que aún no se llamaba así pero que era, se levantó en armas contra la imposición feudal del Imperio Romano tardío. Aunque sin duda el tejido social etno-lingüístico debió de jugar un papel importante, si alguien osara decir que fue el “nacionalismo” o “patriotismo” lo que alimentó la revolución campesina, eventualmente exitosa, sería rechazado de forma unánime. Y con razón: lo que motivó esa revuelta popular fue la guerra de clases. Guerra de clases en términos de la Edad de Hierro (o período agrario tardío si se prefiere), en términos de masas trabajadoras campesinas (incluyendo sin duda a los baserritarras tradicionales de tipo “autónomo” o auto-empleados) frente a una oligarquía caciquil que apostaba por el modelo feudal: reducción de la condición de los campesinos libres a la servidumbre (servus = esclavo, estos dos términos no se diferencian hasta mucho más avanzada la Edad Media y de hecho nunca se diferencian del todo) al servicio de grandes latifundios de propiedad privada señorial.

Así los cortijos, entonces llamados villae, fueron quemados, las tropas romanas fueron forzadas a desplegarse en defensa de los aristócratas del ager, mercenarios de más que dudosa lealtad como eran los visigodos fueron asignados a la “frontera” con los rebeldes en el Garona, bárbaros independientes como eran los vándalos y suevos forjaron alianzas con los rebeldes, etc. Así “el último romano” Aetius saqueó Aracoeli (Uharte-Arakil, capital histórica de los Varduli = Uhart(e)-Uli) pero en vano: poco después los rebeldes saqueaban Turiasso (Tarazona) e Ilerda (Lleida) y, a pesar del éxito godo frente a nuestros aliados suevos, la Bagauda Vasca se constituyó en entidad política muy real capaz de mantener a los germano-romanos a raya durante dos siglos.

 

No conocemos los detalles de esa entidad política directamente (no hay documentos ni crónicas) pero podemos inferir gran parte de su naturaleza por su legado posterior: el derecho pirenaico o navarro. Sabemos por lo tanto que había igualdad entre mujeres y hombres, sabemos que el grado de autogobierno de cada pueblo, valle y comarca era amplísimo y extremadamente democrático y sabemos que gran parte de la economía era comunitaria (auzolan, tierras comunales muy extensas) y sabemos que cada campesino era un guerrero (hidalgos de abarca), no un guerrero conquistador sino un guerrero defensor: un miliciano.

Se levantó el pueblo en defensa de la lengua y las tradiciones folklórico-culturales? No, definitivamente no: no se sublevaron nuestros antepasados por una motivación primariamente etno-nacional, su revolución iba de derechos y libertades individuales y colectivas (democracia o poder popular), así como de impedir que un puñado de señoritos arrogantes se hicieran con la propiedad del país, tanto de la tierra como de las personas a las que querían someter a la condición de esclavos. Indirectamente el éxito de la bagauda supuso la supervivencia de la lengua y otros rasgos culturales y por lo tanto la reconstrucción de la nación vasca o Euskal Herria tras más de cinco siglos de ocupación romana.

La nación es el carro, que quizá lleve cosas valiosas y despliegue bonitas banderas, pero es un carro que no se moverá ni un milímetro si no lo arrastran los poderosos bueyes del pueblo y su lucha de clases, su lucha por la libertad y la dignidad, a niveles que trascienden mucho el aspecto etno-nacional.

Eso era así en el siglo V y es así en el siglo XXI, aunque haya llovido mucho mientras tanto y hayan cambiado tantos detalles. Ese es el camino correcto: poner a los bueyes delante del carro y no al revés (error “nacionalista”, “abertzale” o “aranista”). Pero ojo: el carro que tienen que llevar los bueyes vascos es el carro nacional vasco, no el español ni el francés, esos los tendrían que arrastrar otros bueyes en sus respectivas naciones. Quienes caen en el error “provincianista” o “colonialista” de pretender que el pueblo vasco se centre en servir a las luchas de otros pueblos, aquellos que nos han conquistado y nos oprimen a sangre y fuego, se equivocan tanto o más que los anteriores: la lucha de clases tiene marcos nacionales que corresponden a las naciones naturales o reales y no a los estados aristo-burgueses impuestos por las guerras de la historia. Quienes apuestan por la lucha de clases subordinada a España y Francia, en esos marcos nacional-imperialistas tan odiados por la gran mayoría del pueblo, se equivocan totalmente y están condenados desde el primer día a la marginalidad, a sólo ser capaces de aglutinar tras de sí a segmentos minoritarios de la clase trabajadora vasca, mayormente entre la más desnacionalizada y en gran medida de raíces inmigrantes recientes.

Dicho esto, que es muy necesario ante la insistencia sucursalista de alguna gente, bienintencionada quizá pero más perdida que una rana en el Sahara, hay que subrayar que el extremo contrario (poner el carro nacional delante de los bueyes populares) es también un error de graves consecuencias. Es siempre muy chocante contemplar como la Izquierda Abertzale histórica y actual obtiene resultados claramente malos en lo que debería ser el pivote central de su lucha: el Gran Bilbao, donde residen uno de cada tres vascos y vascas, y en general en las zonas urbanas, que en buena lógica deberían ser el centro de la lucha de clases. Esto es porque se pone el carro delante de los bueyes, porque se insiste mucho en la independencia y demasiado poco en el socialismo, lo cual a muchísima gente de conciencia nacional difusa le deja bastante fría (naturalmente).

Es urgente y necesario desenfatizar lo nacional (sin renunciar a nada) y subrayar, apuntalar, reforzar, incidir de manera insistente en el socialismo revolucionario, en la necesidad de que el Pueblo (90% clase trabajadora pura y dura) tome el poder a todos los niveles, no sólo radicalizando la democracia “política”, sino demandando su extensión al ámbito económico a las empresas (un trabajador/-a = un voto) y a la gestión pública de esa esfera tan fundamental. Éste debe ser nuestro programa: todo el poder para el pueblo, con énfasis en la esfera económica, y por extensión llegamos de forma directa e ineludible a la soberanía, autodeterminación y autogobierno en el ámbito nacional.

Los bueyes moverán el carro, el carro jamás moverá a los bueyes.

Maju, militante de herritar batasuna.

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4 comentarios sobre “EL CARRO Y LOS BUEYES, REVOLUCIÓN EN VASCONIA.

  • el Mayo 2, 2017 a las 5:21 pm
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    En cualquier caso, cuando hablamos en terminos sociales e identitarios opino que ambas cosas son parte de un todo. Digo esto porque cualquier circunstancia relacionada con los problemas sociales y la dominacion que el sistema ejerce sobre las capas populares, no estan exentas de su caracter de pertenencia a una comunidad concreta. Pero esto ocurre desde el principio de los tiempos, cuando nuestros ancestros hominidos ejercian su dominio sobre otras comunidades o poblaciones. La dominacion de unos sobre otros/as, la ampliacion del poder y del territorio en todas las fases de la historia. La dominacion sobre el pueblo tambien lo era sobre su cultura, su idioma, sus costumbres religiosas etc…por eso van unidas en un todo. Ademas de eso, la conquista de futuros derechos populares, modelos de estructuracion igualitaria y/o luchas de confrontacion con el capitalismo, no son obstaculo alguno para la legitima reivindicacion de muestra identidad territorial, cultural etc…porque la diversidad enriquece, al igual que la discrepancia o el desacuerdo, si su fin es la culminacion de objetivos comunes para las personas.
    Un saludo

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    • el Mayo 4, 2017 a las 7:21 pm
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      No te puedo contradecir, Txento. Tienes sin duda gran parte de razón, sobre todo si nos vamos a tiempos antiguos como en el ejemplo de la Bagauda En este sentido, decir que hay gente que afirma que la nación o equivalente (tribu, etnia, etc.) es un “invento burgués”, cuando en realidad es seguramente tan antigua como la humanidad misma, aunque sí que es cierto que la identidad étnica es compleja y a veces difusa y que el estado-nación genera un nuevo parámetro en época capitalista, aunque viene de antes en realidad.

      Pero voy a centrarme en algo objetivo y muy actual: los dos somos bilbainos y sabemos bien lo muy mediocremente, por no decir mal, que la izquierda abertzale histórica ha funcionado en nuestra comarca urbana, que alberga a un* de cada tres vasc*s. Para mí tiene muy poco sentido promover un proyecto que casi sólo tiene atractivo para las zonas rurales o semi-rurales, que son las que mejor mantienen todo lo que representa la identidad nacional, en particular el euskera. Necesitamos un proyecto que cale entre las masas urbanas, en gran medida de identidad nacional difusa, dividida, ambigua o como quieras expresarlo. Sin eso no vamos muy lejos. La única opción es construir un polo revolucionario de marco nacional vasco pero no exageradamente nacionalista hasta el punto de alienar a quienes no se sienten tan extremadamente vasc*s o a quienes el conflicto nacional les parece muy secundario o incluso artificioso. Yo no estoy (hoy día, sí en el pasado quizá a veces) en esas posiciones pero sé bien, y lo sabemos tod*s en general que es así para muy grandes segmentos de la población vasca, de la clase trabajadora vasca, sobre todo en las ciudades, y que no podemos permitirnos el “lujo” de prescindir de ell*s. Si no hace eso Herritar Batasuna (lo que yo creo que es parte también de ese volver al espíritu del 78 del que se habla en el documento a debate), entonces lo harán otr*s más pronto que tarde, porque la necesidad, el vacío de la lucha de clases en el tejido urbano de etnicidad difusa e incluso múltiple, se va a rellenar sí o sí. Y, si no es una fuerza españolista la que ocupa ese nicho ahora abandonado a su mala suerte, yo me apuntaré(1) muy probablemente, porque sé donde vivo y también sé que es aquí, en Bilbo Handia, donde se desarrolla la batalla clave de la lucha de clases vasca (y por extensión de la lucha nacional por la libertad y la lengua).

      (1) No se lea esto como ninguna “amenaza”, simplemente como lo que yo creo que es necesario, urgente hacer y que eventualmente va a ocurrir de una u otra manera, como una mera constatación de los parámetros de análisis y voluntad operativa revolucionaria que tengo, voluntad y análisis que espero que fructifiquen en Herritar Batasuna pero para lo que considero que es fundamental poner los bueyes delante y el carro a remolque. Si seguimos con la misma cantinela de siempre, con la ikurriña delante de la bandera roja, por así decirlo, nos pasará como a la IA tradicional y como a EH Bildu, que en Bilbo Handia (y otras zonas) son una fuerza casi marginal, por mucha fuerza que tengan entre Gernika y Agoitz, en las áreas donde el discurso abertzale es abrumadoramente hegemónico. Cuando una fuerza de izquierda más o menos radical no tiene apenas presencia en el entorno urbano, entonces hay que pensar qué se está haciendo mal. Hay que constatar que el discurso abertzale no es hegemónico en unos 2/3 del país, quizá 3/4, y actúar en consecuencia: hay que reinventarse de acuerdo con la compleja realidad del país o fracasar. Mi planteamiento es el menos costoso posible: reordenar prioridades sin renunciar a nada, sólo al énfasis.

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  • el Mayo 1, 2017 a las 1:47 pm
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    Perdona que no te haya respondido antes, Mikel, pero es que he estado sin Internet desde la mañana del viernes hasta hoy mismo.

    Ya que te centras en el euskera, pienso que, como en otras facetas, no depende sólo ni primariamente del compromiso personal (que nunca está de más pero siempre es insuficiente por sí solo) sino de políticas. Así vemos como en Mendebalde, donde sólo se ha hecho una pequeñísima parte de lo que habría que hacer pero al menos se ha hecho algo, el euskera se recupera tímidamente, mientras que en Nabarra y sobre todo en Iparralde, retrocede. Si dependemos, en esto como en otras muchas cosas, sólo del voluntarismo personal (que encima tiene costes, tanto económicos como de tiempo “libre”), fracasaremos, si hacemos políticas positivas con las que se induzca a la gente a aprender euskera con mucha zanahoria y poco palo, triunfaremos.

    Además de extender el euskera al máximo posible en el sistema educativo y la administración, deberíamos concebir eventualmente un plan de CONTRATACIÓN para aprender euskera de forma intensiva e inmersiva. Así a botepronto se podría aplicar por oleadas tanto a l*s trabajador*s de las administraciones como a l*s parad*s. Con un plan así en una década aprox. tendríamos un 20-30% más de euskadunberriak, de hecho duplicando la población euskaldun. Habría que pagarlo? Claro pero que yo sepa a las diputaciones les sale el dinero por las orejas y no saben en qué gastarlo casi. Por supuesto estoy articulando esto en condiciones actuales y no en condiciones socialistas donde trabajo y “dinero” (o equivalente) se deberían concebir y organizar de otra manera, y en las cuales sería más fácil extenderlo a todos los segmentos, ya que toda o casi toda la actividad productiva estaría socializada y no sería sustantivamente discernible de la situación de la administración pública actual.

    Nota: no me entusiasma el uso de la palabra “república”, que enfatizas tanto, porque por lo general suena a estado centralizado. Recordemos que en la tradición vasca las repúblicas son los municipios y no es sólo una cuestión semántica, ya que gozaban de grandísima autonomía y funcionaban de facto como entes constituyentes y circunscripciones de representación, al menos aquí en Bizkaia (un pueblo un voto pero dos delegados, que se tenían que poner de acuerdo para votar, así eran las antiguas Juntas). Veo por contexto que no defiendes en absoluto el centralismo jacobino que yo y mucha otra gente tendemos a asociar con el concepto “república” pero en cualquier caso yo preferiría términos como “federación” o “confederación”.

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  • el Abril 28, 2017 a las 6:30 pm
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    Aupa, Maju!

    Me ha gustado mucho tu artículo, en el que explicas tus posiciones, que has expuesto también a menudo en tus comentarios en Borroka Garaia da.

    Creo que das en el clavo cuando dices que hay que dar prioridad a la lucha de clases en toda su amplitud y profundidad en nuestra práctica y línea política, y esto encaja bastante bien con las reflexiones de otras militantes sobre superar de una vez el etapismo y el interclasismo que han caracterizado los últimos 30-40 años del MLNV, y que lo han llevado a su derrota estratégica primero, y a su rendición unilateral después. Es decir, dar un salto de calidad en nuestra estrategia, conservando lo mejor de estos 60 años de lucha, pero corrigiendo todos los errores cometidos, que son los que nos han llevado a esta situación. Y han sido muchos…

    O sea, que hay que poner como consigna y objetivo de la Herritar Batasuna la REPÚBLICA ECOSOCIALISTA (vasca, navarra, cada una que le ponga el adjetivo nacional que prefiera…), evidentemente, ésta será una REPÚBLICA FEMINISTA, y como estamos hablando de una REVOLUCIÓN OBRERA Y POPULAR, la dicha República tiene que ser un estado que ya no es estado, es decir, un estado-batzarre, estado-comuna (de París), estado-soviético (de los de 1917-1921, porque luego la cosa se torció bastante…), basado en los batzarres y asambleas obreras y populares. Una república confederal, es decir, confederación de poderes populares locales y podres obreros de fábricas y tajos. Fortalecer el estado socialista es fortalecer el Poder Popular, la Democracia Obrera, la dictadura revolucioanria del Proletariado, la AUZOKRAZIA de las masas populares, la democracia directa y radical. Lo contrario, reforzar el Estado en un sentido estatista, gubernamental, jerárquico y militar, lleva tarde o temprano de vuelta al Capitalismo, como lo han demostrado todos los procesos socialistas de transición al Comunismo de siglo XX. Empezando por la Unión Soviética y acabando co China.

    Como bien dices en el título, es una REVOLUCIÓN (Ecosocialista) en VASCONIA. Y ésta se va a a realizar contra los estados burgueses e imperialistas de Francia y España, y contra el super-estado imperialista europeo (OTAN incluída) y por supuesto la burguesía cipaya del PNV. O sea, un proceso de transformación social radical, de toma del poder por parte del Pueblo Trabajador Vasco, y muy especialmente, su Clase Obrera.

    Ahí es nada.

    Para eso estamos construyendo la Herritar Batasuna, en mi opinión. Para conquistar la LIBERTAD a todos los niveles: nacional y de clase. de género y lengua. No puede haber una Nación libre mientras haya Capitalismo, que esclaviza asalariadamente a la mayoría del País, la Clase Trabajadora. No puede haber una Nación libe mientras haya Patriarcado, que esclaviza y subordina a la mitad del País por ser mujeres, y más si además son mujeres trabajadoras. sin olvidar que el Patriarcado también nos afecta a los hombres, convirtiéndonos en opresores y deformándonos profundamente como personas, esclavizándonos también.

    Y como soy euskaldun (por opción y conciencia, ya que mi lengua materna es el Castellan/Español), noi puede haber una Nación libre si la minoría (%25) en que se ha convertido el Pueblo Euskaldun como consecuencia del Etnocidio planificado y sistemático de los siglos XIX-XX no puede vivir libremente en Euskara en su propio País, y la gran mayoría (%75) que no sabe nuestra única lengua nacional, la Lengua Navarra, no tiene instrumentos para aprenderla y practicarla.h

    O sea, no hay una Nación libre desde un punto de vista de clase, género y euskaldun sino hay una revolución que libere a la Nación real, el Pueblo Trabajador Vasco. Lo demás son engaños de la burguesía, pequeña, mediana o grande. La Nación es el Pueblo Trabajador en lucha por su emancipación.

    Y coincido totalmente contigo, Maju, en que va a ser la lucha de clases revolucionaria en Euskal Herria la que va a potenciar el Euskara y le va a dar un nuevo impulso, como pasó en el tiempo de la Bagauda. Pero hay que matizar que en la época d ela Bagauda, el Euskara era ampliamente mayoritario en los territorios vascones, cosa que hoy en día no sucede. Lo que exije de los revolucionarios en Euskal Herria un compromiso firme en la defensa y promoción del Euskara, para que no nos pase comoen Irlanda. No olvides que la Bagauda también se produjo en tierras célticas, y la lengua o lenguas nativas galas desaparecieron.

    En resumen: los bueyes de las luchas de clases por la destrucción del Capitalismo y el Estado, a favor de la transición socialista hacia el Comunismo; de género, contra el Patriarcado y por la sociedad paritaria y feminista; a favor de las lenguas, culturas y comunidades lingüísticas subordinadas y minorizadas (no sólo el Euskara, sino también las dos lenguas regionales de Navarra, el Gascón y el Aragonés); has contra el racismo y el fascismo, contra el imperialismo y el oscurantismo; las luchas ecologistas contra el deasrrollismo y el extractivismo, por el decrecimiento y la sencillez anticonsumista; es decir, los bueyes de TODAS las luchas emancipadoras, revolucionarias, liberadoras y libertarias son las que van a mover el carro de la Revolución Vasca.

    Bueno, el debate/conversación estña abierto, como solíamos hacer en Borroka Garaia Da.

    Besarkada handi bat, Maju!

    Laster idatziko dut zerbait Euskaraz honetaz guztiaz.

    Izan ongi!

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